Transformándonos en feministas, un bralette a la vez

11/febrero/2018

Por Ximena Navarro Esquivel

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El bralette es entonces una prenda por demás interesante, puesto que sirve como una extensión más de la nueva confianza que millones de mujeres sienten hacia sus cuerpos en una etapa de los feminismos


La humanidad está definida por imágenes poderosas. Desde las sofisticadas figuras pintadas sobre las paredes de la cueva de Chauvet en Francia, hasta el interminable feed de Instagram; los seres humanos hemos sostenido una estrecha y compleja relación con las representaciones visuales.

Cada era histórica y cada movimiento social tiene al menos una representación visual o un símbolo que la identifica. El feminismo no es la excepción: cómo olvidar el mito urbano que asocia de forma directa a las protestas feministas de los años ’60 con la quema de brassieres; resulta casi imposible evitar pensar en bralettes cuando uno recuerda los autorretratos (o selfies) de miles de chicas comprometidas con las palabras “feminista” y “empoderadas” en los últimos cinco años.
Por tanto, los brassieres no sólo han sido un punto de discusión clave y controversial dentro de los distintos feminismos a lo largo de la historia; sino también, una prenda que ha sido mejorada para acomodar las necesidades e ideologías de la mujer moderna.

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Poder y selfies

La fórmula feminismo más internet ha ofrecido todo tipo de resultados; con preocupantes aspectos negativos, ha generado también redes de solidaridad entre mujeres y ha permitido que muchas más se emancipen a través de una sola imagen. Un ejemplo claro de ello son las ‘selfies’ las cuales, vistas desde los feminismos menos radicales, sirven como un medio liberador para personas que anteriormente, gracias las presiones sociales y a los cánones de belleza patriarcales, se sentían feas, desagradables y no soportaban ni mirarse al espejo.

Parte esencial de la estética de esas ‘selfies’ emancipadoras son un sofisticado maquillaje (labios mate en colores como el azul, negro o rojo son esenciales) y la aparición de un bralette, el cual se asoma entre la ropa de la mujer en cuestión, o es la única prenda portada por la sujeto de la fotografía.

Es comprensible que el bralette forme parte del uniforme de mujeres empoderadas: si quieres, puede ser el protagonista de tu look, al tener hermosos encajes o sobrios tirantes negros; si no, puede servir como un accesorio perfecto que complemente a una blusa escotada, una prenda con la espalda descubierta o un top con transparencias. ¡Las posibilidades son interminables! Lo único seguro es que quienes lo portan reafirman su confianza al mostrar algo que normalmente “no debe” de mostrarse.

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Sería, definitivamente, injusto y reduccionista afirmar que todas las feministas jóvenes de 2018 utilizan bralettes; no obstante, si se eligen imágenes que engloben el sentimiento de empoderamiento femenino que tanto se ha popularizado últimamente (¡por fortuna!), el bralette y los labios matte son, sin duda, de los elementos en mayor tendencia.

Bras a la baja

El sostén femenino ha cambiado casi tanto como sus portadoras. Se considera que su antecedente más antiguo es el “mamillere”, utilizado por las habitantes del Imperio romano, y que consistía en una banda de algodón, el cual cubría y
presionaba los pechos.
Durante la primera década del siglo XXI, los ornamentados y ajustados sostenes de Victoria’s Secret prologaron la tendencia noventera del Wonder Bra, prenda cuyo objetivo era realzar el pecho de las mujeres. Sin embargo, las clientas millenials parecen haber dejado atrás los modelos de la empresa estadounidense; Victoria’s Secret enfrenta una dura crisis económica y las consumidoras parecen interesadas en modelos mucho más cómodos y prácticos, como los bralettes.

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Si bien es difícil determinar en qué momento se desató la fiebre por los bralettes, es justo precisar que a partir de las colecciones ‘bra less’ presentadas por casas como Gucci o Marc Jacobs en la temporada primavera-verano del 2016, más la renuncia al brassiere, o en su defecto, su sustitución por un bralette por parte de modelos e influencers de la talla de Kendall Jenner y Gigi Hadid cimentaron las bases de la historia del bralette como la conocemos hoy.

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En la actualidad, marcas independientes y mexicanas como A&L Handmade, Micaela Lingerie o multinacionales como Forever 21 o American Eagle Outfitters ofertan una amplia gama de bralettes para distintas tallas y gustos.

El bralette es entonces una prenda por demás interesante, puesto que sirve como una extensión más de la nueva confianza que millones de mujeres sienten hacia sus cuerpos en una etapa de los feminismos; la cual seguro pasará a la historia por el nuevo alcance de su discursos y su impacto “tangible” en redes sociales.