¿La moda como protesta o ser políticamente correcto?

05/febrero/2018

POR KARINA GAONA

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Aunque las protestas por medio de la moda abren y generan debates en torno a ciertos fenómenos sociales, no se puede tener la certeza de que las figuras que las usan lo hagan de manera genuina y no como un acto políticamente correcto.


 

El grito de protesta a través de las prendas parece estar en boga y no, no sólo me refiero a aquellas T-shirts Dior de la temporada Otoño-Invierno 2017, cuando Maria Grazia Chiuri imprimió una serie de leyendas como “We should all be feminists”  retomada del discurso de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie o la nueva propuesta Primavera- Verano 2018 “Why Have There Been No Great Women Artists?” que surgió de un ensayo de Linda Nochlin donde discute la poca o nula presencia de féminas en las artes.

La posición de Chiuri cobra mucho sentido cuando uno se entera que es la primera mujer en los 70 años de historia de la maison Dior; Prabal Gurung también dejó clara su posición ideológica en la presentación de su colección para invierno 2017 y también utilizó playeras como medio para plasmar enunciados como “The Future is Female”, “Voices for Choices” o “We Will Not Be Silenced”.

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O bien, Stella McCartney ha ido más allá de la palabra y ha ejecutado su perspectiva respecto al uso de pieles animales en las prendas y accesorios de moda al eliminar al 100% el uso de éstas en sus productos y apostar por materiales que, además, sean biodegradables y sintéticos.

Si bien estas iniciativas representan la ideología, no sólo de un director creativo, sino de la marca en general, este 2018 la indumentaria también se ha convertido en un artificio de protesta; en los Globos de Oro las asistentes portaron vestidos color negro como una muestra de apoyo al movimiento Time’s Up, organización que lucha contra la agresión sexual, el acoso y desigualdad en el lugar de trabajo.

Pese a que en un primer momento el movimiento fue criticado por creer que éste sólo velaba por el bienestar y seguridad de mujeres de la industria del cine, más tarde se aclaró que, en efecto, Time’s Up había surgido como una respuesta ante el revelamiento de las conductas de acoso y agresión del cineasta Harvey Weinstein hacia numerosas actrices y trabajadoras de la industria; no obstante, el movimiento se solidariza con las mujeres en general.

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La primera activación de la organización se popularizó en Twitter e Instagram el 7 de enero por el hashtag #WHYWEWEARBLACK precedida de respuestas como: because #TIMESUP on silence, waiting, discrimination, harassment, abuse, etc. Ese mismo día se celebró la edición 75 de los Globos de Oro y el momento de la alfombra roja fue utilizado para una protesta visual, mujeres desfilaron con atuendos color negro que las unía a la causa.

@evalongoria FACTS. #timesup #whywewearblack

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Actresses + Activists = #whywewearblack: to stand in solidarity with our sisters to say #timesup on the imbalance of power across ALL industries.

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Tal parece que esta temporada de alfombras rojas servirá para aquellos que desean mostrar simpatía por alguna causa, pues el pasado 28 de enero cuando se celebró la 60° entrega de los premios Grammy, se observó que varias estrellas continuaron con el código de vestimenta de los Globos de Oro, pero ahora el símbolo unificador fueron las rosas blancas para evidenciar una postura a favor de las mujeres alrededor del mundo.

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Four-time GRAMMY winner @samsmithworld and GRAMMY nominee @logic together on the 60th #GRAMMYs red carpet!

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De acuerdo con la revista Billboard, la iniciativa fue planeada por la vicepresidenta de Roc Nation, Meg Harkins, y la promotora rítmica de Interscope, Karen Rait después de darse cuenta que en la noche más importante para la industria musical no habían propuestas o respuestas frente a Time’s Up. Esta activación tuvo el objetivo no sólo de ampliar la conversación al mundo de la música, sino extenderla a los millones de espectadores de todas partes del mundo.

Pese a que este tipo de iniciativas abren y generan debates en torno a ciertos fenómenos sociales, la cuestión se torna sombría al pensar que al finalizar esta temporada de premiaciones la solidarización también culmine. No se puede tener la certeza de que las figuras que desfilan por las alfombras rojas vestidas de negro o que portan una rosa blanca que lo hagan de manera genuina y no como un acto políticamente correcto. Quizá el ojo público debería dirigirse a un seguimiento sobre lo que hacen o cómo proceden quienes se pronuncian a favor de este movimiento.

 

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