‘Friends’ y las nuevas masculinidades

11/febrero/2018

Por Claudia Tepale

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La querida serie hizo visibles modos de vida que en ese entonces eran considerados no convencionales. El aspecto que más me llama la atención es el papel de la femineidad y la masculinidad.


A mi mamá. Por ser más seriéfila que yo. Por aguantarme.

Una de las cosas que más me sorprende es el vínculo afectivo que desarrollamos con nuestras películas, series, caricaturas o programas de TV favoritos. No por nada, la gente llora cuando muere alguien en Game of Thrones, mi corazón sigue latiendo a mil cuando escucho a Troy Bolton cantar o mi mamá se emociona cuando ve Saturday Night Fever.

Y es que además de la trama misma, ellas nos cuentan un pedazo de nuestra vida. Aquello en que creíamos, que nos gustaba, nos emocionaba, nos hacía llorar o nos hacía reír. No te hagas la que no se sabe todas las canciones de RBD, si seguro aún tienes tu faldita de Mía Colucci.

Pero no sólo cuentan un cachito de nuestra historia, sino de la historia del mundo. Es un retrato de lo que está pasando en ese momento. Porque para que un producto cultural sea aceptado, tiene que estar bajo las normas y valores de la época. Por eso en Blancanieves (1937) el final feliz es cuando el príncipe llega y la rescata; pero en La la land (2017), Mía deja a Sebastian para ir a cumplir sus sueños profesionales.

Una de las series más queridas es Friends. La comedia sobre la vida de seis amigos veinteañeros residentes en Nueva York, que estuvo al aire de 1994 al 2004, es considerada como una de las mejores series de la historia.

No sólo es un referente muy importante para las sitcoms, sino para la cultura pop. Por ejemplo, el peinado que usaba Jennifer Aniston (que fue bautizado como “The Rachel”); la mítica frase de Joey Tribbiani “how you doin’?”; el Central Perk, del que se han abierto muchas sucursales alrededor del mundo o incluso como forma de aprender inglés para jugadores de los Yankees.

Parte del impacto de la serie fue lo novedoso de muchas de sus situaciones. Hizo visibles modos de vida que en ese entonces eran considerados no convencionales. El aspecto que más me llama la atención es el papel de la femineidad y la masculinidad.

Desde que nacemos, se nos asignan expectativas, valores, y formas comportamiento sólo por nuestro sexo. O sea que si eres del sexo femenino, la sociedad establece que debes jugar con Barbies, te debe gustar el rosa, debes ser delicada y muy chillona. En cambio, si eres de sexo masculino, deberías amar los deportes, ser exitoso, fuerte y no mostrar tus sentimientos. Estas son construcciones culturales que dominaron el mundo por mucho tiempo y dieron como resultado que los hombres tuvieron una posición social dominante.

Lo cierto es que por muchos años, los varones han tenido privilegios sobre las mujeres, pero esa situación ha ido cambiando. La lucha de las féminas por integrarse en ámbitos antes considerados solamente para hombres ha sido progresiva. Poco a poco se ha ido borrando esa lista de cosas que “las mujeres no pueden hacer”, cuestión que la serie retrata de maravilla.

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Las protagonistas femeninas son personajes fuertes, valientes y determinadas. Todas son económicamente independientes, mantienen múltiples relaciones afectuosas y tienen vidas profesionales. Mónica incluso fue el sustento económico de su familia cuando Chandler no tenía trabajo y Rachel llega a un puesto directivo en firmas importantes de moda.

La identidad masculinidad se construía a través de ser todo lo opuesto a lo femenino. Los hombres, por muchos años se han visto forzados a tener que demostrar que no son mujeres, no son un bebé y no son homosexuales para no ser deslegitimados. ¿Te suena “los hombres no lloran” o “pegas como niña”? Pero si las mujeres han roto cada vez más esas casillas, ¿cómo se debe ser “masculino”?

He aquí uno de los aspectos más interesantes de Friends. Para ilustrarlo hay miles de situaciones (en sus 236 episodios), pero uno de los más emblemáticos es El niñero, donde Rachel y Ross buscan a una niñera para cuidar a Emma, pero llega un guapo muchacho en su lugar.

Ross se indigna y cree que es insoportable. El niñero resulta ser un hombre que llora, toca la flauta, disfruta del romance y además, cumple el papel de “cuidador”. Al hilar todas estas cualidades, que se catalogan femeninas, él piensa que es gay. Pero no. El niñero está comprometido con una mujer.

Los hombres del grupo se indignan y hay una frase que, para mí, es aún más importante que el “We wear on a break”. Ross dice que “un hombre niñero es como si una mujer fuera…” Antes de terminar la frase, Rachel levanta la voz indignada para contestar “¿qué?” y Ross simplemente contesta una tontería.

El episodio de 2002, nos muestra un mundo en que la femineidad ya no encasilla a las mujeres en roles clásicos como madre o esposa; pero la masculinidad se sigue midiendo al evadir esos roles.

 Y se refleja cada vez que Joey y Chandler rompen sus abrazos y luego corren a hacer algo “para hombres”. Cuando piensan que Chandler es gay por cómo actúa o en muchas otras situaciones de la sitcom.

 Con el paso de los años hemos comenzado a abandonar la creencia de que hay patrones de comportamiento que debemos seguir. No sólo para las mujeres, sino también para los hombres. Las nuevas masculinidades permiten que mi hermano disfrute cocinar, que mis amigos admitan que sienten miedo o que mis primos puedan darse un abrazo sin pensar que eso los hace “putos”.

Así como las mujeres hemos buscado incursionar en ámbitos antes considerados “sólo para hombres”, ellos buscan la libertad de expresarse y realizarse en cualquier ámbito sin ser desvalorizados.

Friends sigue siendo una gran serie. Porque busca mostrarnos la imperfecta humanidad de sus personajes.  Se equivocan, aprenden y vuelven a comenzar. Tal como cualquier ser humano. La sitcom retrata la mentalidad de una época y al ver en retrospectiva, nos permite ser conscientes de cuánto hemos avanzado.  En los 50 no se veían mujeres ejecutivas, en los 90 no se veían hombres niñeros. Afortunadamente, hoy podemos ver un poco más de todo.