¿Abortar o no la misión? Es tu decisión

24/agosto/2016

 Por Jacqueline Ponce

Ilustración Mitzy Noguez. “No sin amor”. Acuarela / 35 x 24 cm. Año 2016. Colaboración con Le Ruban Doré

No sin amor 2

Nunca terminaré de pagar este error. Estoy muy confundida con respecto a lo que pasó en algún tiempo. Me provoqué una succión uterina. Yo en ese momento no lo deseaba y en mi mente solamente estaba el hecho de abortar a como diera lugar. El papá del niño no sabe nada porque sé que si se entera le destrozaría la vida. Lo quiero, pero no me sentía preparada para una responsabilidad así.

Hoy me arrepiento y me gustaría regresar el tiempo y pensar más las cosas. Mi maldito carácter alebrestado a veces me hace tomar decisiones muy estúpidas. Tengo miedo de muchas cosas. Por ejemplo: a quedar estéril o a no ser capaz de perdonarme nunca. Que Dios me castigue, pero no le pudo decir a él lo que hice. Si le digo, me odiaría. Si él se aleja de mí, perdería una gran parte de mí.

 

Desde hace ya casi 10 años está permitido el aborto en la Ciudad de México. Dicha medida ha ayudado a disminuir el número de la tasa de muertes provocadas por los abortos hechos de manera clandestina. Pese a que en otros estados de la República Mexicana existen varios factores para acceder al aborto de manera legal, el miedo a que las juzguen y la negación o retraso de atención médica provoca que muchas mujeres vengan a la capital para practicarse un aborto de manera higiénica y segura. Sin embargo, después del aborto viene un sentimiento de culpa, en algunos casos.

Un ejemplo es el estado de Veracruz. Es preciso recordar que desde el 2009 más de un cien mujeres viajaron desde allá hasta la Ciudad de México para poder ejercer su derecho a la interrupción legal del embarazo, ya que en Veracruz el aborto es penado con multas y hasta cuatro años de cárcel. Solamente es legal es caso de violación, negligencia médica (lo cual es casi imposible de probar) o en peligro de muerte.

 

Solamente tengo 18 años y no he hablado de esto con nadie. Puedo decir que me duele el cuerpo y el alma, a pesar de que el tiempo ha pasado. Tengo un hijo de un año y nueve meses. Se supone que debería dar a luz entre esta semana y la otra, eso es lo que me tiene muy mal, pero es sólo conmigo. Estoy castigándome sola. Pienso, sufro e imagino. Me tocó el vientre y siento como que algo se mueve dentro de mí, pero sin tener nada.

Mi aborto fue raro, casi ilusionante. Mi propia mamá me lo hizo cuando yo cursaba el cuarto año. Faltaban semanas para graduarme y tenía que trabajar. Aunque parezca teleserie, el papá de mi hijo, al que aborté, esperaba el nacimiento de su segundo hijo. Me engañó con otra, pero estábamos juntos. Cuando nació su hija, producto de su engaño, me enfurecí porque él entró al parto, cosa que no hizo cuando nació su primer hijo. Fui, le pegué y él me pegó. Cuando le dije que estaba embarazada me dijo que yo tenía la culpa y que lo quería amarrar con otro hijo y lloró. Me sentí culpable. Terminamos ese mismo día que nació su hija. Me convencí que abortar era la mejor decisión, con mayor razón si yo era joven y tenía que sacar adelante a un hijo.

Mi mamá me ayudó a provocar el aborto con unas hierbas. Sentía como mi hijo luchaba y no quería morir. El aborto no resultó. Entonces me hice ilusiones de cómo sería mi vida con dos hijos. Él pateaba en mi vientre. La ilusión me duró muy poco. El día en que menos quería, comencé a perder sangre. Cuando llegué a mi casa lo vi como una pérdida de sangre y nada más, pero cuando empezó a correr como un río sentí que algo grande había votado. Era mi hijo entero con sus manos y piernitas. Le vi sus ojitos. Parecía sumamente desamparado.

Aún tengo su rostro grabado en mi mente. En ese momento, lo toqué, lo besé y le pedí perdón. Siento el dolor. Ya casi tenía cuatro meses cuando el aborto dio resultado. Ahorita estaría en el noveno mes, a punto de aliviarme. Siento como se mueve aún, lo malo es que no puedo llorar como quisiera. De corazón no pierdo la esperanza de volver a tener un bebé.

 

La legislación de la Ciudad de México reconoce que cualquier mujer puede ejercer su derecho a la interrupción legal del embarazo. Los únicos requisitos que necesita para abortar son ser mayor de edad o tener la autorización de sus padres o tutores y tener derecho a decidir.

Según el portal imagendelgolfo.com.mx, el 48% de las mujeres que vinieron desde Veracruz son estudiantes. El 15% están desempleadas, lo cual indica que probablemente ninguna de ellas esté preparada para un embarazo no deseado.

En la Ciudad de México es legal interrumpir el embarazo hasta las primeras 12 semanas de gestación por voluntad de la mujer. En el resto de los estados, el aborto se regula por su propio Código Penal que manejan en cada uno y está permitido bajo algunas condiciones y requisitos.

Hay tres supuestos bajo los cuales es legal abortar en la Ciudad de México luego de las 12 semanas de gestación: cuando el embarazo sea producto de una violación, cuando la vida de la mujer esté en riesgo y cuando el embarazo tenga evidencia de que provocará graves daños físicos y/o psicológicos en la mujer.

Se dice que actualmente México cuenta con una de las legislaciones sobre interrupción legal del embarazo más avanzadas del continente. Sin embargo, es impactante que en un estado mexicano el derecho del aborto esté totalmente contemplado por una ley. Mientras que en otros estados, los requisitos para abortar son un obstáculo.

 

Soy alguien que tuvo que escoger entre el aborto y conservar la vida del bebé. Tengo 24 años y me enteré que estaba embarazada. Tenía seis semanas de gestación. Mi enamorado quería que abortara, pero yo quería quedarme con el bebé. Platicamos sobre el futuro. “¿Cómo lo vamos a mantener?”. “¿Quién lo va a cuidar?”. “¿Cómo vamos a enfrentarnos a nuestras familias?”.

Personalmente tengo muchas dudas sobre el aborto. No estaba muy segura de las complicaciones que envuelve el proceso. Investigué y opté por abortar. Sinceramente a mi edad no cuento con la solvencia económica y emocional suficiente para traer al mundo a un ser que no tiene la culpa de nada. Me siento tranquila. Estoy creciendo profesionalmente y si en algún futuro me embarazo, pues estará bien. Por el momento quiero seguir desarrollándome.

 

Es necesario estar informado para tomar decisiones. Las mujeres tienen derecho a conocer y aprender sobre el aborto para poder decidir sobre sus cuerpos. Existen varias opciones para interrumpir un embarazo legalmente. En caso de no tener el dinero suficiente para abortar, hay entidades como Fondo María en las que se prestan asesorías a distancia y ayuda económica para practicar el aborto de forma legal y segura.

Pese al rechazo al aborto legal por parte de la iglesia católica, un porcentaje muy alto de las mujeres que abortan profesan dicha religión. Con el apoyo y soporte de la iglesia se busca crear una ley anti aborto en Veracruz. Este tipo de iniciativas solamente logran crear confusión y miedo.

La iglesia demanda que cuando una mujer sufre secuelas psicológicas y depresión, el estrés y el miedo que generan ser juzgado y condenado por una sociedad entera son los peligros psicológicos que enfrentan las mujeres cuando optan por interrumpir su embarazo.

 

Hace veinte años estaba en el cuarto mes de embarazo. Me encontraba en un mal matrimonio. Sabía de un lugar donde podría obtener un aborto ilegal. Hice una cita y el día anterior al aborto sentí un movimiento y no fui. Me sentí culpable porque Dios me iba a castigar. Además, la sociedad me iba a mirar feo. Decidí tenerlo y al nacer me di cuenta que eran gemelos.

 

El costo de un aborto en una clínica depende de la técnica que se utilice. En las clínicas de la Ciudad de México estos son los precios:

– Aborto farmacológico con pastillas abortivas cuesta aproximadamente entre $1, 500 y $3, 000. Se incluye el medicamente, una atención integral acompañada de una consulta, el chequeo correspondiente y la supervisión del proceso. En algunas clínicas incluyen un método anticonceptivo en este paquete.

– Aborto quirúrgico, por succión, provocado o terapéutico el costo depende del número de semanas de gestación, si es con anestesia general o local, ya que varían las técnicas utilizadas y clasificaciones de los precios que hace cada clínica. Hasta la semana 8 va desde $2, 200 a $5, 5000; semana 9 de $2, 800 a $6, 500; semana 10 de $2, 800 a $7, 500; semana 11 de $2, 800 a $8, 500 y semana 12 de $2, 800 a $9, 5000. Generalmente el tipo de anestesia se elige cuando se lleva pocas semanas de gestación. Sin embargo, a partir de la semana 9 o 10 se recomienda la anestesia general, ya que el proceso puede durar más tiempo y ser más complejo. Después de un aborto, la mujer puede irse a casa el mismo día de la intervención y no se requiere que la internen.

Según información de la página clínicas-aborto.com.mx, los riesgos del aborto quirúrgico y del aborto con pastillas son mínimos. Obviamente si se realizan con profesionales y en instalaciones higiénicas. El aborto es exitoso hasta en un 97% si se realiza con pastillas y un 99% si es quirúrgico. Hay que cubrir una serie de requisitos para practicarse un aborto con pastillas. Para ello, en las clínicas se realiza primero un chequeo a la paciente para percatarse de que no corra ningún riesgo. Por lo contrario, existe un riesgo alto de infección o de complicaciones si se realiza un aborto de manera clandestina e ilegal.

Como mujer, se puede decidir si se realiza el aborto o se tiene al bebé; sin embargo, sea cual sea la decisión que se elija se debe pensar bien en las consecuencias que ésta traerá. Si se opta por el aborto es necesario informarse, estar 100% segura sobre lo que se hará y en qué lugar, ya que podrá haber repercusiones tanto físicas como psicológicas en algún futuro.