De mujer a mujer

23/agosto/2016

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Por Karen Luna

Quisiera presentarme un poco, mostrar el lado más vulnerable que tengo. A mi
corta edad, desde que tengo memoria, mi familia me relacionó con el deporte. El
enfoque nunca fue nada estético (tener una hija delgada) sólo mantener ocupada a una pequeña con mucha energía.
Cuando tenía 6 años me inscribieron a ballet. Ese era mi sueño, ser una “bella bailarina”. Deserté debido a que mis piernas eran mucho más gorditas que las de mis compañeras por lo que la inseguridad pudo más. Jamás se lo confesé a mi madre, simplemente un día ya no asistí.
A los 12 años mis pechos eran pequeños, no tenía una cintura bien marcada y mi ropa aún era de niña. Nada parecido a lo que mis compañeras de la secundaria usaban, ni mucho menos a lo que las series de T.V. mostraban. Sentía que mi cuerpo era horroroso.
Por un tiempo dejé de comer postres, bajé algunos kilos. El reconocimiento de algunos compañeros, me hizo sentir “bonita”. A los 15 años y en plena adolescencia decidí ingresar a gimnasia dentro de la preparatoria, lugar donde aprendí a amar un deporte con disciplina, así como la
importancia de tener un cuerpo sano.
Era una joven sana pero no satisfecha cuando me miraba al espejo. No me sentía suficiente. Fue hasta los 17 años que por primera vez me gustó como me veía (mi madre me maquilló para una fiesta).
Hoy trabajo por tener una vida integral. Continúo en el proceso de aceptar mi
cuerpo y sobre todo mi estatura (mido menos de 1.60cm), pero cada vez me convenzo de que como diría Saint-Exupéry en su obra El principito “lo esencial es invisible a los ojos”.
Seamos mujeres con crecimiento integro, sin descuidar cada área de nuestra vida, dejemos de valorarnos por lo físico ignorando todo aquello que nos compone para ser personas completas.
Este espacio ha sido creado para las mujeres reales como tú y yo; que en medio del activismo, la rutina, el estrés, los problemas, entre tantas cosas, decidimos levantarnos y esforzarnos. Espero que cada artículo te sirva en la vida diaria, te haga más sencillo este proceso. Tú nos importas y tus logros serán los nuestros. Te invito a que el deporte se vuelva una inversión y no un sacrificio.