Labios rojos: la historia de un clásico

05/febrero/2018

TEXTO POR ARA MOLINA
FOTOGRAFÍA POR XIOMI ACOSTA

 

 

La primera vez que una mujer utilizó el color rojo en sus labios, algo cambió. Sin saberlo, creó uno de los productos icónicos del maquillaje; además de un símbolo de fuerza, poder, sensualidad, seguridad y empoderamiento, que ha acompañado  a las mujeres desde la Edad Antigua.


La historia de este producto y su significado está llena de controversias. Hay quienes lo relacionan con el antiguo concepto de fertilidad, con la juventud o bien con el deseo de atraer al sexo opuesto.  Pero, las aproximaciones se quedan cortas.

Aunque para todo hay una primera vez, la leyenda afirma que ésta fue ostentosa -tal vez como deberían aparecer todas las instituciones del mundo beauty– ya que, en Mesopotamia las mujeres se daban el lujo de utilizar el polvo de algunas piedras preciosas para dotar de un color rojizo a sus labios.

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Sin embargo, la verdadera batalla y la creación del mito comenzó en la Edad Media. Las mujeres -y la iglesia- consideraban el color como un completo atentado contra “Los buenos modales”, ya que su color intenso incitaba a la pasión. Ni siquiera María Antonieta y su fama pudieron revertir la desgracia en la que había caído el producto, que ya comenzaba a distribuirse en el mercado oriental.

¿Entonces cómo pasó de la repulsión a la adoración? La situación lo hizo necesario. El Siglo XX prometía grandes cambios para las mujeres y la rebeldía necesitaba un símbolo. Muchas sufragistas no dudaron en utilizar el lápiz labial para demostrar su poder y sus ansias de romper con “las buenas costumbres de la época” que las mantenían calladas y alejadas de la vida pública.

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Pronto se volvió un must en los neceseres de las mujeres independientes. Las sufragistas lo dotaron de rebeldía y las estrellas de cine de fama. Durante los años 50 las grandes firmas como Chanel, Dior, Yves Saint Laurent, Guerlain, Elizabeth Arden, entre otras no se resistieron a crear cada una sus icónicos labiales rojos y darle protagonismo a los labios encendidos.

Y así como surgieron el 999 de Dior o Le Rouge de Yves Saint Laurent, también aparecieron mujeres dispuestas a llevarlos, como Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor y por supuesto Marilyn Monroe, que solía decir que para sentirse arreglada no necesitaba más que gafas oscuras y un pintalabios rojo.

De esta manera, el rojo no sólo se afianzaba en los escaparates, sino que también se convertía en un símbolo de la nueva mujer, que no sólo estaba dispuesta a enfrentarse a nuevos desafíos, si no también a dejar en evidencia su sensualidad. No por nada, la idea de una femme fatale siempre viene acompañada de un rojo intenso que decora sus labios.

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Las prohibiciones legales, su historia y el surgimiento de cientos de colores distintos, sólo consiguieron una cosa: hacerlo el labial clásico por excelenciaHoy en día, todas las marcas mantienen una buena oferta de pintalabios de este color, algunos afirman que son perfectos para cualquier mujer, como el Ruby Woo de Mac u otros que nos recuerdan que la seguridad y la búsqueda de la independencia es lo más importante, como el Everlasting Liquid Lipstick en el tono Underage Red de Kat Von D.

Lo que sí sabemos es que los pintalabios rojos siempre tendrán un lugar especial. El sentimiento de fuerza, de instantánea rebeldía, de sensualidad descarada, de independencia y libertad, ese poder y esas ganas de comerse al mundo son algo que no se puede evitar una vez que el tono de rojo adecuado encuentra lugar en nuestra boca.

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